¿Qué es
la justicia?
En la intención de
dar un significado propio de lo que es la justicia, parto de las concepciones básicas
que se tienen sobre ella.
El término justicia viene de Iustitia, y el jurista Ulpiano la
definió así: ''Iustitia est constans et
perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi''; "La justicia es la
constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho".
Los derechos son: "honeste
vivere,alterun non laedere et suum quique tribuere"... "vive
honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo".
Una de las cuatro
virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o le
pertenece.[1] Virtud que inclina a dar a
cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. Derecho, razón, equidad.
Lo que debe hacerse según el derecho o la razón.
Para Aristóteles, la
justicia es la mesura, simbolizada por la balanza, es decir, por el equilibrio
y la proporción: a cada uno su parte, ni mucho ni poco. Es por ello que para el
estagirita la justicia consiste en “tratar igual a los iguales, y desigual a
los desiguales, pero en proporción a su desigualdad.
Con las
tres definiciones anteriores, puedo deducir que la justicia es el valor por el cual
la persona se “debe esforzar” día a día para dar a los demás lo que es debido,
bueno, aceptable, de acuerdo con el cumplimiento de sus propios deberes instituidos
y aceptados por la colectividad a la que pertenece y de acuerdo con los
derechos personales también reconocidos. Es dar a cada quien lo que le
corresponde.
Históricamente la
palabra justicia cuenta con dos elementos (cultural y formal) que le dan
sustento. Lo cultural, porque es la colectividad a través de una ideología
consensada y compartida, quien define lo que es bueno y malo sobre las
conductas u omisiones de los miembros que pertenecen a ella; lo formal, que
implica la sistematización o codificación de estas conductas aprobadas como
buenas o malas en reglas escritas y que pueden ser aplicadas por las autoridades
instituidas para tales casos, y que viene a regular en cierta forma las
relaciones armónicas del ente colectivo. Al respecto, retomo la idea rawlsiana
en la que dice que “la justicia es un elemento determinante para el
funcionamiento de la estructura básica de la sociedad y, por lo tanto, no es la
justicia un asunto de estricta moralidad (moral critica) sino más bien una
actitud, convicción o disposición de ánimo que facilita el desempeño de las instituciones
sociales”.[2]